Un calendario diferente. Sed fugit interea fugit irreparabile tempus


O tempus fugit como dice el latinajo conocido por todos, máxima renacentista y verdad universal. A veces pasa deprisa, otras muy lento, casi nunca como queremos, aunque siempre presente, nos trae anhelos de futuro y nostalgias de pasado.  El Tiempo como un gran tirano que domina y necesita ser dominado porque si no quizás no exista. El hombre siempre ha buscado controlar su transcurso y organizarlo como parte fundamental de su existencia: amor, trabajo, vida, placer, dolor, muerte, todo está fatídicamente marcado por el estigma del Tiempo. El calendario aparece en cada hogar como ilusiones de momentos por llegar y de fechas para olvidar. Sin embargo su historia es larga, casi tanto como el Tiempo.

Grabado en el que se representa al astrónomo Regiomontano

Un retrato de época.

Hoy en nuestro blog os acercamos un pequeño fragmento de la fascinante historia de los calendarios y está protagonizada por nuestro incunable y raro Calendarium obra del astrónomo Johannes Müller von Königsberg (1436 – 1476), conocido por su apodo latino Regiomontanus. Este matemático alemán, astrónomo del rey de Hungría,  Matias Corvino (1443 – 1490), gozó de la amistad del gran humanista griego, el cardenal Basilio Bessarion (1403 – 1472) (cuya biblioteca fue el germen de la Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia) quien le facilitó el acceso a algunos valiosos manuscritos como el Almagesto de Claudio Ptolomeo (100 – 170). Fruto del estudio de esta obra Regiomontanus escribió entre 1461 y 1464 su Epytoma in almagesti Ptolomei (publicada póstumamente en Venecia en 1493), la cual serviría como base de algunos estudios de Nicolás Copérnico (1473 – 1543).

En 1471, Regiomontanus decide establecerse en Núremberg en donde construye un observatorio astronómico que tenía una gran peculiaridad: también era una imprenta, de hecho la primera imprenta del Occidente dedicada a la publicación de libros de ciencia. Allí imprimió y publicó la primera obra científica de Europa, Theoricae novae Planetarum, (1472) de su maestro y mentor Georg von Peuerbach (1423 – 1461).  Durante su estancia francona, concretamente en 1472, Regiomontanus estudiará y registrará el paso de un cometa anónimo, sin embargo Edmund Halley (1656 – 1742) pondrá fin a este anonimato y lo bautizará con su nombre 270 años después convirtiéndolo en el cometa más famoso del mundo.

Todas estos estudios y otros dedicados a eclipses solares y lunares, a las fases lunares, al tránsito planetario y demás cuestiones serán compiladas en un solo volumen y publicadas en 1476 en Venecia. La obra se titulará Aureus hic liber est: non est preciosior ulla Ge[m]ma kalendario, siendo conocida simplemente como Calendario Regiomontano, y es la que hoy os presentamos y que está en el catalogo de Incunables y Raros.

Página del Calendario Regiomontano con las fases lunares

Cálculos astronómicos. Calendario Regiomontano. BHSC. Valladolid

Este calendario editado por el taller de Erhard Ratdlot, contiene tablas y anotaciones astronómicas que ofrecen algunos de los datos más relevantes reunidos por Regiomontanus. También se incluyen láminas ilustradas que muestran las fases de un eclipse o la evolución del ciclo lunar.

En 1475, Regiomontanus será llamado a Roma por el papa Sixto IV (1414 – 1484) para participar en la reforma del calendario, sin embargo el brillante matemático y astrónomo prusiano fallecerá unos meses después sin saberse con certeza la causa. Durante el siglo XVI el filósofo francés Georges Gassendi (1562 – 1655) apuntó que Regiomontanus habría sido asesinado por orden de su rival, Jorge de Trebisonda (1395 – 1486), uno de los grandes humanistas bizantinos que contribuyó al despertar clásico de Occidente. Un misterio que acompañará a uno de los clásicos presentes en la Biblioteca Histórica de Santa Cruz.

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