Verbum Erat


Como en todas las cosas humanas que algún comienzo deben tener, no podía ser de otro modo en el caso de este blog, de tal manera que las primeras entradas estarán dedicadas a la vallisoletana Biblioteca Histórica de Santa Cruz (BHSC). Para llegar al principio, tenemos que retrotraernos unos siglos (sólo unos pocos), hasta contemplar el año de 1483, cuando el cardenal Pedro González de Mendoza y Figueroa (1428 – 1495) decide establecer un Colegio Mayor en la ciudad de Valladolid. Pero, ¿quién era ese cardenal? Pues ante todo fue un político muy habilidoso que supo hacerse indispensable durante el reinado de los Reyes Católicos acumulando honores, poder y una grandísima influencia que no dudaría en utilizar en su beneficio. También fue un hombre de Iglesia: cardenal de la Santa Cruz, abad de Valladolid, arzobispo de Sevilla y de Toledo, primado de las Españas, con una gran influencia en la corte pontificia… en suma él era la Iglesia en estos lares. Pero lo que más debe interesarnos es su otra grandeza, la que más ha perdurado con el paso del tiempo: su interés por la cultura. El cardenal Mendoza fue uno de los grandes mecenas de la Castilla del XVI, y fue uno de los primeros en apostar por las nuevas ideas renacentistas que emanaban de las cortes italianas. No en vano el “Gran Cardenal” era hijo del insigne intelectual Iñigo López de Mendoza, el primer marques de Santillana.

“Calla la pluma, e luze la espada…”

¡Quién sabe la influencia que el padre pudo tener en el hijo!… lo cierto es que Pedro González de Mendoza, apoyado por su inmensa fortuna, patrocinó alguna de las obras más bellas del renacimiento castellano. El Hospital de la Santa Cruz de Toledo y el edificio del antiguo Colegio Mayor de Santa Cruz en Valladolid. Ambas son testimonio vivo e inerte al mismo tiempo de esa naturaleza instruida y, en cierto modo, son el cuerpo y la mente de las inquietudes de aquel hombre. Nosotros nos quedaremos en Valladolid en ese perturbador y señorial edificio que hoy en día alberga el rectorado de la Universidad y la BHSC. De hecho esta última continúa en el mismo lugar que el Cardenal dispuso en el proyecto arquitectónico del Colegio concluido en 1491.

Puertas de la biblioteca histórica de Santa Cruz en Valladolid

Puertas de la Biblioteca Histórica de Santa Cruz. Alejo de Vahía. Valladolid

La biblioteca del Santa Cruz representaba en muchos sentido el alma misma de la institución ya que ocupaba el lugar preferente dentro del edificio  y esto era ya muy significativo. Este papel central queda reflejado en las formidables puertas de madera de nogal labrada que guardan la entrada de la misma. La obra cumbre de Alejo de Vahía (¿? – 1515) es un manifiesto simbólico de la misión que la biblioteca debía cumplir. Las puertas están decoradas con virtuosas filigranas góticas y con cuatro fabulosos relieves que ocupan la parte central de las mismas. Dos de ellos están dedicados a San Agustín y a Santo Tomas, doctores de la Iglesia y representantes de las dos grandes escuelas del pensamiento cristiano medieval: el Platonismo agustino y la Escolástica, respectivamente. Los otros dos relieves se corresponden con sendas aves fénix con filacterias en el pico completando la frase Apud Deum, Verbum Erat, tomada del Evangelio de San Juan. Estas puertas eran el umbral entre dos mundos: uno terreno, inmanente y otro sagrado y trascendente, definido por el conocimiento absoluto ofrecido por la palabra de Dios y confirmado por el saber clásico griego cristianizado por los dos doctores que son custodios de esta fortaleza del saber

Sin embargo, mas allá de estas complejas construcciones simbólicas, el vinculo verdadero que Mendoza estableció con su obra y la posteridad fue a través de los libros.El Gran Cardenal donó parte de su abundante biblioteca para que sirviese de germen de la de Santa Cruz. Este gesto no es insignificante, pues amen de ser un regalo muy valioso dado el precio de los libros en las postrimerías del XVI, Mendoza legaba a sus protegidos sus inquietudes, sus certezas, sus intereses, sus pasiones, sus quehaceres, al fin y al cabo se donó a si mismo, traspasando la materialidad del mecenas constructor hacia la inmaterialidad de las ideas y del compromiso personal. En entradas sucesivas podremos ver alguno de los libros pertenecientes a estos primeros momentos de la BHSC, obras leídas por Mendoza y que aun hoy en día muestran, orgullosas, al curioso el poderoso exlibris de quien fue uno de los grandes personajes de la historia de Castilla.

Por el momento nos conformamos con observar una de las piezas más sublimes de nuestra colección de manuscritos: el documento fundacional del Colegio Mayor de Santa Cruz. Una joya iluminada con una preciosa miniatura en la que se retrata al cardenal Mendoza en el momento en el que otorga las constituciones del Colegio Mayor a uno de los colegiales que está arrodillado a sus pies.

Manuscrito del colegio mayor de Santa Cruz en Valladolid

Folio miniado del documento fundacional del Colegio Mayor de Santa Cruz. BHSC. Valladolid

El documento esta fechado el 21 de noviembre de 1483, en la ciudad de Vitoria, en donde por entonces se hallaba el Cardenal. Como ya se ha indicado, lo mas señalado de esta joya es la miniatura que se encuentra en el interior de una P, que sirve como comienzo del texto: Petrus de Mendoça…. Junto al Cardenal y los colegiales (reconocibles por las becas rojas que portan) se hallan dos eclesiásticos que portan mitra y báculo, símbolos del poder eclesial. El texto elaborado con una bella letra gótica tardía, esta enmarcado por una sublime orla de vivos colores, profuso pan de oro y alegres putti que se muestran joviales y lozanos entre un exuberante follaje. En la parte inferior dos ángeles portan un tondo con el escudo de los Mendoza, reforzando el papel protector que el cardenal asumía como promotor de la nueva institución colegial.

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